is this fucking Winston Churchill

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(Fuente: tastefullyoffensive, vía spongyspice)

ladystilts:

theneverbird:

Relationship goals.

Same

Estos dos son mi referencia de pareja y lo digo muy muy seriamente

(Fuente: apriki, vía tatertotz--and--jello)

Hay que ver cómo sobran el “contemplé” y el “observé”, pero c’est la vie

Hay que ver cómo sobran el “contemplé” y el “observé”, pero c’est la vie

(Fuente: lapastanaga, vía the-cosmic-girl)

harteconhache:

Georges Seurat - “Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte” (1884-1886, óleo sobre lienzo, 207 x 308 cm, Art Institute of Chicago)
"Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte" es el cuadro más ambicioso de Georges Seurat y también la obra cumbre del puntillismo. El puntillismo o divisionismo es una técnica pictórica basada en estudios científicos que se habían hecho sobre el color. Los diferentes tonos de la obra se consiguen aplicando sobre el lienzo pinceladas diminutas de colores puros, unas junto a otras, de forma que al mirar el cuadro de lejos, estos colores se mezclen en la retina del espectador (por ejemplo, para conseguir un color verde, bastaría con pintar puntitos azules y amarillos muy juntos). Al ser una técnica lenta y minuciosa, los artistas se las ven y se las desean para conseguir dar movimiento a las figuras, que generalmente quedan como congeladas. Sin embargo, en este caso concreto, ayuda a dar esa sensación de calma y reposo que transmite la escena.
La isla de la Grande Jatte (una de las islas del Sena) no era tan idílica como la vemos aquí. Era una zona de recreo de los suburbios de París, llena de bares y cafés situados a orillas del río, que Seurat ha preferido no pintar. Lo que sí ha captado a la perfección es la mezcolanza de gente que normalmente abarrotaba el lugar.
La composición de la obra sigue una perspectiva diagonal, a lo largo de la orilla del río. Pero Seurat también ha incluido otras líneas diagonales que conducen hábilmente nuestra mirada de unos personajes a otros, para que no pasemos ninguno por alto. Es entonces cuando el ambiente aparentemente idílico de la escena se va descomponiendo poco a poco.
Si empezamos por la esquina inferior izquierda, nos encontramos en primer lugar con un remero que está fumando, tumbado en la hierba. Justo detrás hay una pareja elegante, él con bastón y ella bordando. Más allá, dos chicas en la orilla, probablemente prostitutas. Lo sabemos porque una de ellas está pescando y en francés, el verbo “pêcher” (pescar) suena muy parecido a “pécher” (pecar), o sea que está buscando marcha. (Es un símbolo que se utiliza en muchas obras de arte de esa época para aludir al sexo o la prostitución.) Si seguimos avanzando por la orilla, veremos a una joven con sombrilla, un hombre con sombrero y la barca con los remeros que avanza por el agua.
Empezando por la esquina inferior derecha, tenemos en primer término a una pareja aparentemente distinguida paseando. El hombre lleva sombrero de copa, monóculo, una flor en la solapa y un puro en la mano. Ella va muy elegante, con su polisón y la sombrilla, y lleva un mono sujeto con una correa. Mal asunto. La palabra “singesse” (mona) se utilizaba en el argot francés para designar a las prostitutas. Lo más probable es que esta señora sea una “mantenida”, la amante del tipo del monóculo, que se la lleva de paseo a un parque poco frecuentado por los de su clase para que nadie les vea. A partir de esta pareja, podemos seguir una nueva diagonal que pasa por las dos chicas que están sentadas en el suelo, la madre que lleva a su hijita de la mano, un hombre tocando la trompeta y dos soldados, posibles clientes de las dos “pescadoras”.
Si no nos detuviésemos a analizar las figuras, la escena nos parecería un remanso de paz, en un parque de ensueño. Ese es precisamente el encanto de esta obra, en la que las cosas no son lo que parecen.

harteconhache:

Georges Seurat - “Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte” (1884-1886, óleo sobre lienzo, 207 x 308 cm, Art Institute of Chicago)

"Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte" es el cuadro más ambicioso de Georges Seurat y también la obra cumbre del puntillismo. El puntillismo o divisionismo es una técnica pictórica basada en estudios científicos que se habían hecho sobre el color. Los diferentes tonos de la obra se consiguen aplicando sobre el lienzo pinceladas diminutas de colores puros, unas junto a otras, de forma que al mirar el cuadro de lejos, estos colores se mezclen en la retina del espectador (por ejemplo, para conseguir un color verde, bastaría con pintar puntitos azules y amarillos muy juntos). Al ser una técnica lenta y minuciosa, los artistas se las ven y se las desean para conseguir dar movimiento a las figuras, que generalmente quedan como congeladas. Sin embargo, en este caso concreto, ayuda a dar esa sensación de calma y reposo que transmite la escena.

La isla de la Grande Jatte (una de las islas del Sena) no era tan idílica como la vemos aquí. Era una zona de recreo de los suburbios de París, llena de bares y cafés situados a orillas del río, que Seurat ha preferido no pintar. Lo que sí ha captado a la perfección es la mezcolanza de gente que normalmente abarrotaba el lugar.

La composición de la obra sigue una perspectiva diagonal, a lo largo de la orilla del río. Pero Seurat también ha incluido otras líneas diagonales que conducen hábilmente nuestra mirada de unos personajes a otros, para que no pasemos ninguno por alto. Es entonces cuando el ambiente aparentemente idílico de la escena se va descomponiendo poco a poco.

Si empezamos por la esquina inferior izquierda, nos encontramos en primer lugar con un remero que está fumando, tumbado en la hierba. Justo detrás hay una pareja elegante, él con bastón y ella bordando. Más allá, dos chicas en la orilla, probablemente prostitutas. Lo sabemos porque una de ellas está pescando y en francés, el verbo “pêcher” (pescar) suena muy parecido a “pécher” (pecar), o sea que está buscando marcha. (Es un símbolo que se utiliza en muchas obras de arte de esa época para aludir al sexo o la prostitución.) Si seguimos avanzando por la orilla, veremos a una joven con sombrilla, un hombre con sombrero y la barca con los remeros que avanza por el agua.

Empezando por la esquina inferior derecha, tenemos en primer término a una pareja aparentemente distinguida paseando. El hombre lleva sombrero de copa, monóculo, una flor en la solapa y un puro en la mano. Ella va muy elegante, con su polisón y la sombrilla, y lleva un mono sujeto con una correa. Mal asunto. La palabra “singesse” (mona) se utilizaba en el argot francés para designar a las prostitutas. Lo más probable es que esta señora sea una “mantenida”, la amante del tipo del monóculo, que se la lleva de paseo a un parque poco frecuentado por los de su clase para que nadie les vea. A partir de esta pareja, podemos seguir una nueva diagonal que pasa por las dos chicas que están sentadas en el suelo, la madre que lleva a su hijita de la mano, un hombre tocando la trompeta y dos soldados, posibles clientes de las dos “pescadoras”.

Si no nos detuviésemos a analizar las figuras, la escena nos parecería un remanso de paz, en un parque de ensueño. Ese es precisamente el encanto de esta obra, en la que las cosas no son lo que parecen.

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(Fuente: nymphoninjas, vía indirectasadomicilio)

(Fuente: life1nmotion, vía angienott)

(vía angienott)